domingo, 13 de abril de 2008

Teoría conspiranoica: II parte, "el mal nunca acaba"


Hay que remontarse a los orígenes de la historia wikipédica para poder comprender los problemas actuales por los que atraviesa nuestra enciclopedia. Y sí, es que
en una galaxia muy lejana habitada por seres antiguos que formaban una pequeña familia, tuvo lugar un incidente que rompió con todas las expectativas: el crecimiento incontrolado de contribuyentes, sumado al variopinto de sus ideas que, como resultado, dan comienzo a una guerra que no acaba.


Sin embargo, Taichi me ha dicho que no sea "apocalíptico" y es que no pretendo serlo, todo lo contrario, pretendo evitarlo. Pese a ello, la paranoia general es inversamente proporcional a mi despreocupación personal. Con esto pretendo decir que, aunque un grupo de bibliotecarios se han marchado hace un mes del proyecto, el temor general sigue creciendo y la cacería no cesa en su intención de cobrarse nuevas víctimas. Los que como yo aún siguen de pie, lo saben.

Por un lado, se quiso dar muerte a los dodistas (sí, un grupo de bibliotecarios presuntamente vinculados, según términos del Filóloco, a la dictadura de Paquito). Por el otro, se busca atormentar a los miembros que quedan y, finalmente, siguen las desavenencias entre chotistas, pro-dodistas, pro-soviéticos, pro-catalanistas, pro-"algo". Es evidente que en la wikipedia no hay sitio para personas con diferencia de criterio. No obstante, y como he vuelto a decir en entradas anteriores, toda ideología política o fanatismo extremista es excesivamente perjudicial para la salud y para nada beneficioso en lo que al proyecto se refiere.

Así que, para acabar con este episodio de la trilogía wikipédica, doy por iniciada una nueva fuerza apolítica, el neogongorismo gustaviano, cuyo presidente y único miembro soy y seré yo mismo. De este modo, nace un movimiento que tiene como fundamento poner fin a la teoría de la conspiración, a la paranoia compulsiva, y a comparar wikipedia con el fascismo (y a sus bibliotecarios como dictadores). Tómese como el arquetipo que, de ahora en adelante, se mantendrá firme, defenderá lo que considere justo, hará cumplir las políticas y, sobre todo, aportará beneficios al proyecto.

Temed vándalos, temed.

1 comentario:

Luis dijo...

Me extraña que alguien pensase que la caza del enemigo imaginario tuviera fin una vez conseguido parte de sus objetivos. Nada, un jueguito más, no una enciclopedia. Cuídate Gustavo.