martes, 14 de octubre de 2008

Un malentendido...

Primero que nada, quisiera inaugurar esta entrada agradeciendo a todas aquellas personas que, conociéndome como he podido comprobar que me conocen, nunca jamás han dudado de mi persona. A propósito, sería injusto omitir que durante el momento de mayor tensión tuve el apoyo, pero sobre todo el consejo, de Jimbo Wales. Realmente, sin el soporte de esas personas no hubiera podido sobrellevar el tener que cargar con acusaciones como las que esgrimía la bibliotecaria Raystorm hace cuestión de algo más de un mes en su blog personal. Allí se insinuaba, entre otras cosas, que le había enviado un correo electrónico con chantajes, algo que al parecer también interpretó como un posible acoso.

Ahora bien, un mes ha tenido que pasar para que pudiéramos poner fin al desagradable incidente que desencadenó una serie de guerras en las que se llegó a pedir desde su dimisión hasta su expulsión, pasando, obviamente, por un bloqueo y la retirada del enlace a su blog. No obstante, y pese a los lamentables hechos acaecidos en el TAB y en otras secciones de wikipedia, Raystorm y yo hemos conseguido solventar el problema y resolver nuestras diferencias. Así, y como bien reconoce ella en su blog, mantuvimos una charla privada que se extendió hasta alcanzar las cuatro de la madrugada. Allí dejamos de lado los rencores y optamos por ser abiertos el uno con el otro, es decir, de escucharnos. Ella me dejó en claro su postura y que en ningún momento me había querido insultar ni llamar "chantajista". Resuelto el problema, concluimos que, quizás porque ni yo me expresé bien en su momento ni ella estuvo a lo mejor lo bastante receptiva, se creó un malentendido que fue de lo más incómodo para los dos.

En suma, tratamos el tema como gente adulta y sensata. Y sí, me atrevo a decir que llegamos al "buenrollismo" e incluso, como ella insinúa, tuvimos nuestro momento after midnight, que no es nada que no hayamos platicado antes como amigos. Quien sabe, puede que hasta nos lleguemos a conocer algún día y nos sentemos a tomar una cerveza y nos riamos de esta curiosa anécdota que nos mantuvo en jaque. En el futuro procuraremos ser más abiertos y discutir sobre nuestras inquietudes en el lugar apropiado para ello. Desde luego tengo la convicción de que ambos hemos conseguido algo más que solucionar este dilema. Hemos aprendido a ser más condescendientes con el compañero y ése es un punto clave para el entendimiento y para que el clima de compañerismo perdure allá donde exista gente dispuesta a sentarse y hablar.

1 comentario:

Résped dijo...

Pues yo me alegro por los premiados.