domingo, 17 de enero de 2010

Crisis

Pues ya estamos instalados cómodamente en la crisis. Dicen que los tiempos de crisis son los mejores para amasar grandes fortunas, para hacer negocios, para sanear cuentas; en fin, para acabar de rapiñar lo poco que ha quedado.

En tiempos de crisis, las grandes empresas se comen a las pequeñas, aprovechando las dificultades económicas y de financiación que presentan la pymes. Buenos negocios, concentración de capital, despido de mano de obra (que se jodan), abaratamiento de los costes y los que no sean capaces de seguir el ritmo, que se jubilen. Qué bien, sigamos aumentando los contratos blindados y que se callen esos bocazas que protestan por las inmensas indemnizaciones, a ver si se creen que iba a dejar la playa de Waikiki por dos duros, faltaría más, hay que pagar nuestras grandes capacidades para hundir empresas y elevar los riesgos sin límite.

Y si el mercado bancario se hunde por culpa de la especulación a la que le sometemos, que venga el estado a salvarlo, no vamos a ser siempre nosotros los que tengamos que hacer todo el trabajo, habrase visto, qué poca vergüenza, pretender que arreglemos nosotros el mercado cuando llevan años diciendo que se regula solo, solo, solo; sólo hacíamos lo que todo el mundo, aprovecharnos de las facilidades que se daban para la especulación, ahora no nos vengan con lloros, que tengo que cambiar de Mercedes y la querida me cuesta un riñón, voy a ceder yo mis indemnizaciones pactadas y bien pactadas, ¿qué culpa tenemos nosotros de que no sepan llevar sus empresas, si somos simples asesores sin ninguna responsabilidad...?

Y mientras todos escuchamos estas letanías, mientras vemos cómo pasan en coches indecentes, en yates indecentes, en casas indecentes; mientras se nos acaba el subsidio, mientras despiden a nuestros compañeros, mientras nos bajan los sueldos, mientras se nos pide que nos apretemos el cinturón para vencer a la crisis, los que la han provocado disfrutan en la Riviera Maya del producto de sus robos, mientras que jueces untados y fiscales anticorrupción corruptos, cuentan el dinero de sus cohechos y miran para otro lado.

Y nosotros ¿qué hacemos? Nada, dejarnos esquilmar como siempre.

¿Por qué no hacemos algo? Porque a nosotros si que nos caería el peso de la ley si lo intentáramos. La ley prohíbe por igual a ricos y a pobres robar pan y dormir bajo los puentes, así que no protestes, que no hay ninguna discriminación, por favor cómo se te ocurre, dura lex, sed lex, comportémonos civilizadamente, este es un estado de derecho con plenas garantías de equidad.

Pero decidme: ¿No creéis que si xxxxxx media docena de altos ejecutivos de una xxxxxx, las cosas mejorarían radicalmente?

Vendo coche por no poder mantenerlo, razón...

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