domingo, 17 de enero de 2010

Hipocresía

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar,
al pobre hace discreto y hombre de respetar,
hace correr al cojo y al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

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Si tuvieres dinero tendrás consolación,
placeres, alegría, y del Papa ración,
comprarás el Paraíso, ganarás la salvación,
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

Arcipreste de Hita



Hace unos días me fijé en la página de Aldana, usuaria de la wikipedia que se declara orgullosamente miembro de un montón de grupos y colectivos habitualmente discriminados. La mayor parte no serán ciertos, sino más bien solidarios. Pero el comentario en broma que nos hicimos me dio la idea de este post (se dice así, ¿no?).

El caso es hablar sobre la discriminación y sobre lo muy hipócritas que somos todos en relación con ella. Recordando un chiste del memorable Perich , no es lo mismo un moromierda que un jeque árabe.

Qué hipócritas somos y que rápido se nos olvidan todos los prejuicios cuando hay dinero de por medio. Al morito o al senegalés no les ponen alfombra roja cuando llegan en la patera, precisamente; pero como aparezca cualquier jeque de medio pelo con el harén a cuestas, todos se deshacen en genuflexiones y lameculismo, aunque es igual de moro o de negro que el anterior. Obviando los derechos humanos, el respeto a la mujer o cualquier otra molesta norma que nos impida hacer negocio. Y esto es así en cualquier otro caso, no creo necesario dar más ejemplos.

Porque esta es la única discriminación: el dinero. Si tienes dinero da igual que seas moro, negro, judío, homosexual, mujer, albino, republicano, masón, fascista, comunista, protestante, cienciólogo, de centro, de centro un pelín hacia la izquierda, de centro más o menos a la derecha, de centro temblequeante. Incluso puedes ser gallego y nadie te preguntará si subes o si bajas.

Así de asqueroso es el mundo. Y los que nos resignamos a que sea así...

¿Quién me deja un euro?

3 comentarios:

Góngora dijo...

Pues sí, es triste pero la vida es así. Hay más de un tema musical sobre ello; ahora recuerdo uno que comenzaba con "el dinero no es todo, no compra la felicidad pero...¡cómo ayuda!"

Vivimos en un mundo muy materialista.

Ensada dijo...

Si, el materialismo histórico, que lejos me parecen aquellos tiempos en que leía a Marta Hacnecker XD

Decía también el Perich que el dinero no da la felicidad, pero proporciona un sucedaneo indistinguible de la autentica.

Rubenset dijo...

Hace poco, escuché por la radio que hoy en día y sobretodo entre juventud, se valora mucho más las experencias positivas no materiales (amor, amistad, solidaridad, proximidad, vacaciones...) al dinero y al materialismo... quizás es cierto, pero no todo el mundo posee la misma habilidad, ni sinceridad en explicar anécdotas o buenos momentos.
Creo que todavía se sigue valorando excesivamente la fachada, las "fantasmadas" y el egocentrismo de cada uno de nosotros, y dejamos siempre a un lado nuestro interior como una propiedad privada y oscura que nunca queremos explicar.
El materialismo es presente al 100% en nuestras generaciones, somos inconformistas (en regalos, dinero...) - los desvaloramos normalmente por poco valor económico o de poca utilidad.
Somos excesivamente narcisistas y nos preocupamos demasiado por nuestro físico y por nuestra aparencia... y creemos en un libertinaje que aporta poco o mucho según la moral de cada uno.