viernes, 15 de enero de 2010

La polémica de Vic

(Foto tomada por Gary Houston bajo licencia CC0 1.0 Universal. Inmigrantes en Treviso, Italia)

La decisión del Ayuntamiento de Vic de no empadronar a más inmigrantes en situación irregular, reabre la polémica sobre si los sin papeles tienen derecho o no a ser reconocidos como residentes. De momento, y siempre según fuentes del diario El País, son casos aislados, ya que tan sólo unas pocas ciudades suscriben la medida, entre ellas Torrejón de Ardoz (Madrid), Ceuta y Melilla.

La ciudad catalana, que no comparte la postura del gobierno central en relación a este tema, podría comenzar a poner en vigor este decreto durante el próximo mes de febrero. Desde el PP se denuncian discrepancias internas entre militantes de los movimientos socialistas, ya que Vic se encuentra gobernada por el CiU (Convergència i Unió).

En realidad, y si tengo que ser sincero, me apenan muchos comentarios, otros un poco menos aunque no los comparta, y otro puñado, en cambio, me hacen creer que todavía existe gente razonable en este país. Y es que el hecho de no empadronar a extranjeros en situación irregular será un perjuicio a largo plazo y no una solución. De hecho, el empadronar a un inmigrante es tan sólo garantizarle derechos básicos mínimos que todos los seres humanos deberían tener: educación y sanidad. Esto no les habilita a conseguir empleo ni favorece su regularización, con lo que su situación poco puede cambiar. Ahora bien, si prospera la iniciativa, significaría que, además de seguir siendo irregulares, no tendrían acceso a una educación digna, lo que sería un atentado contra el derecho universal del hombre en su condición de tal.

¿Qué consecuencias tendría algo así a largo plazo? Pues, que tendríamos jóvenes mendigando por las calles sin educación, sin posibilidades claras de progresar -algo que ya ocurre, por cierto- y todo porque no son ni siquiera reconocidos como habitantes de una población. ¿Hasta qué extremo hemos llegado? No puedo evitar recordar que hace cinco años, y durante un periodo de casi 36 meses, yo también fui un extranjero en situación irregular. Pero el haberme empadronado, si bien no garantizó mi legalidad, sí me ayudó a progresar: pude matricularme en la universidad, estoy ya a punto de acabar la carrera, y tengo tarjeta de sanidad. Claro, aunque mi situación ya no sea la misma de antaño, básicamente porque soy residente comunitario desde 2008, no puedo evitar ponerme en el lugar de todas esas personas cuyo único delito fue abandonar el país que les vio nacer en busca de mejores condiciones de vida. Está claro que debe existir un control para frenar y combatir la inmigración ilegal, y lo defiendo, pero cortar literalmente las patas a quienes ya están en el país me parece vergonzoso e inaceptable, por no decir que contradictorio con los DDHH.

A ver si tomamos un poco de conciencia sobre ello, que aún no es demasiado tarde. Góngora dixit.

1 comentario:

Rubenset dijo...

Lo que es evidente que aquí uno se puede empadronar muy fácilmente comparado con la gran mayoría de países del mundo.
En Vic hace unos años que la immigración es muy masiva y puede generar algun conflicto con la comunidad autóctona, pero por norma general las relaciones son bastante buenas.
Lo que más me ha dolido es como se ha tratado desde Madrid, donde el desconocimiento es absoluto y donde se ha dicho que los catalanes somos unos racistas, xenófobos, etc. cuando no es así.
En Catalunya somos el territorio de España que más immigración hemos recibido durante el siglo XX (immigración de distintos territorios de españa) y durante el siglo XXI (básicamente immigración extracomunitaria)
Hay ciudades enteras que han crecido básicamente de la immigración andaluza y otros territorios llegada durante los años 50,60,70 como Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Cornellà, l'Hospitalet, Sant Adrià de Besòs, etc.
Catalunya tampoco es una ONG y es normal que se quiera poner algún límite a la llegada de immigración acutal, independientemente si los políticos son de izquierdas o de derechas.
Se quiere evitar que augmente los conflictos raciales y xenófobos para que no se concentre la immigración en la misma ciudad en este caso.