sábado, 30 de enero de 2010

Necionalismo (II)

No puedo dejar de expresar mi solidaridad con el catedrático, escritor y demócrata Roberto Blanco Valdés, al que unos imbéciles pseudo galleguistas han puesto por tercera vez una bomba en su casa. Mi profunda indignación y mi desprecio hacia los autores. Mi asco.

Esta escoria de la sociedad, incapaces de conceder a los demás lo que para sí exigen, pretenden ser los más demócratas, los más gallegos, los más chupi guay del mundo mundial. Y además pensar por los demás, ya que ellos están en posesión de la verdad, que es una de las cosas más peligrosas que hay. Y como ellos son los que saben y todos los demás están equivocados/ofuscados/corrompidos por la sociedad (igualito que el que iba en dirección contraria por la autopista), se arrogan el derecho a intimidar al resto del personal para que piensen como ellos quieren. O para que deje de pensar; si es definitivamente, mejor. Porque hasta ahora la cosa no ha pasado de unas macetas rotas y un par de persianas reventadas, pero a la mínima empezaremos a hablar de heridos. Y de muertos.

Dado que la infección que portan estos huéspedes siempre tiende a empeorar, la negación de la realidad a ser una constante, lo único que podemos esperar es un recrudecimiento de estos atentados de andar por casa. Y en esos momentos no dudarán en aplicar los métodos más fascistas, a la vez que pregonan sus profundos ideales izquierdistas. La estupidez elevada al cubo.

Es de esperar que la eficacia demostrada por la fuerzas de seguridad contra estos bobos continúe igual y que pasen rápidamente al psiquiátrico, digoooo... a la cárcel, donde se podrán entretener convirtiendo al galleguismo militante radical a lo más granado de Penamoa y aledaños.

Pero, claro, es que son necionalistas. Estos son los cestos que recogemos, están hechos con los mimbres de los ismos. Perdón, con los bimbios.

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