viernes, 8 de enero de 2010

Portugal y el LGBT

(Imagen por Strogoff, tomada de wikipedia)

Portugal, un pequeño país al oeste de la península Ibérica, conocido a lo largo de la historia por sus posesiones coloniales de ultramar, ha dado un paso hoy en aprobar una ley que garantiza igualdad de derechos entre parejas heterosexuales y homosexuales a la hora de contraer el "sagrado" matrimonio.

Esta iniciativa ya había sido tomada mucho antes por países como España, que además reconoce el derecho a la adopción de menores. En este sentido, la sociedad portuguesa tiene aún un largo camino por recorrer, pero se podría decir que llevan la delantera a muchos otros países en este tema. Sin ir más lejos, la semana pasada criticaba la absurda ley anti-blasfemia promulgada en Irlanda. Por su parte, Sarkozy (el presidente de la République française) se ha planteado erradicar el uso del burka en su país, una iniciativa no bien acogida por la colectividad musulmana y mucho menos por Al Qaeda.

Como siempre, la oposición -como en el tan citado tema del aborto- viene por parte del clero y de los sectores conservadores. En lo que respecta al matrimonio entre parejas del mismo sexo (es curioso que no podamos decir matrimonio sin más), tanto los partidos de derecha como la Iglesia portuguesa se plantearon abrir un fallido referéndum. En palabras del primer ministro de Portugal, José Sócrates: "Es un momento histórico".

De todos modos, no hay que cantar victoria antes de tiempo. Esta norma ha de ser aprobada aún por el presidente del país luso. Hace una semana llegaba la noticia del primer matrimonio gay en Argentina, concretamente en Ushuaia, para algunos la ciudad más austral del mundo.

Y, para quien dijo que estábamos en tiempo de crisis, debe reconocer que aquello de que una cosa es inversamente proporcional a la otra era cierta. Me refiero al gigantesco y aparatoroso Burj Dubai, de más de 800 metros. Toda una joya de la arquitectura, máxime en los tiempos que corren.

3 comentarios:

Ensada dijo...

Menos mal que nos queda Portugal, cantaban hace tiempo Siniestro Total.

Este es uno de los derechos que no acabo de comprender, la oposición a él, me refiero. Aun la oposición contra la adopción puedo entenderla, aunque no compartirla. Pero ¿oponerse a que se casen? Si en el pecado ya llevan la penitencia XD ¿Que puede tener de malo que dos personas hagan un contrato? ¿No se hacen miles todos los días? ¿Importa en alguna otra parte el sexo de los contratantes?

Góngora dijo...

Pues sí, lo que pasa es que ciertos colectivos siguen pensando como en la Edad Media.

El matrimonio en muchas partes del mundo ya ni siquiera se celebra en la Iglesia sino en el Registro Civil. Es más, la frase famosa aquella "hasta que la muerte os separe", que queda tan mona en las pelis, ya ni siquiera se sostiene con el divorcio. ¿De qué vivirían cientos de abogados, entonces?

El matrimonio es, a fin de cuentas, un contrato entre dos personas, como los hay miles. Después de todo, no necesitas que un papel avale o no tu relación conyugal con alguien. Conozco cientos de personas que llevan años juntos, con hijos y todo, y nunca se han paseado ante el altar.

Por eso estoy de acuerdo contigo, no le veo sentido a que mucha gente, a día de hoy, se siga oponiendo a algo así.

Santi dijo...

Si es que ha sido llegar yo a Lisboa y empezar la revolución, ¿eh? :)

Ahora en serio, yo tampoco entiendo a quién puede perjudicar que dos personas que así lo decidan, se conviertan en un matrimonio. Ni que se estuviera hablando de ilegalizar el matrimonio heterosexual... (no es por dar ideas...)