miércoles, 24 de febrero de 2010

Cuba

Ha muerto un preso político cubano. Mantenía una huelga de hambre en protesta por las condiciones de su prisión, en la que llevaba encarcelado siete años. Quizás parezca un hecho menor, si se compara con los miles de muertos de las guerras en Irak, Afganistán, Somalia, etc. O con los muertos por la hambruna y las malas condiciones de vida de Haití, Laos, El Salvador y más etc.

Pero este hecho no deja de tener su relevancia comparativa, ya que Cuba es uno de los últimos bastiones del mal llamado comunismo. La revolución cubana, que aportó muchos de los líderes carismáticos de la izquierda mundial, lleva tiempo deshaciéndose en pedazos. Cuando uno se acuerda de Camilo Cienfuegos, de Ernesto Guevara, del propio Fidel Castro y de la revolución que encabezaron en contra del capitalismo salvaje y explotador que mantenía fundamentalmente los Estados Unidos en ella, no puedes menos que admirar su tesón y su lucha por cambiar las condiciones de explotación en la que se mantenía a su pueblo. Pero claro, esto fue al principio y ni siquiera entonces.

Es cierto que el cambio en la isla fue para mejor, aún ahora la nación se enorgullece de mantener a cero el índice de analfabetismo y el nivel de vida, dentro de las carestías que sufren, en un estándar soportable, sobre todo si se les compara con otros países de su entorno. Pero esto no quita para que la deriva hiciera posiciones intransigentes, fruto de su caída en el entorno de la extinta URSS, a su vez fruto del bloqueo que aún mantienen los USA sobre ellos, hayan hecho derivar la política isleña hacia una dictadura personalista, con todos los perendejes que las dictaduras llevan de añadido: opresión, encarcelamientos, falta de libertad.

Cuba y los cubanos, gente encantadora donde las haya, se merecen un espacio de democracia acorde con la cultura de la que hacen gala, con su pasado de luchadores por la libertad. Es necesario que los cubanos empiecen una nueva revolución, encaminada esta vez hacia la consecución de la verdadera liberación del pueblo, hacia el derecho que tienen (tenemos) los pueblos libres a equivocarnos por nuestra cuenta, sin que una economía y una política dirigida sea impuesta por nadie, sean estos sus propios «líderes» o los de los gobernantes de otros países ajenos.

Y en este camino la ayuda que los españoles y nuestros gobiernos puedan aportan será inestimable. El propio Franco, poco sospechoso de ser un rojo peligroso, a demandas del embajador estadounidense de turno para que apoyara el bloqueo de la isla, le contestó: «mire Vd., es que para los españoles los asuntos de Cuba son asuntos de familia». Nuestra familia en el Caribe, en la que muchos tenemos parientes, se merece ahora más que nunca nuestro apoyo. Cuba es la Perla del Caribe, seamos nosotros los que contribuyamos a su desarrollo, salvando las cosas buenas que la revolución aportó en su momento y añadiendo las que la democracia les puede sumar.

Hace mucho que se lo debemos.

¡Viva Cuba Libre!

7 comentarios:

Santi dijo...

Al margen del contenido del post, con el que estoy fundamentalmente de acuerdo, por favor, ¡cambiad ese "a muerto" de la primera línea, que hace daño a los ojos!"

Dodo dijo...

"A muerto un preso político cubano." ¡Arg! ¡Qué dolor de ojos, por Zeussss!

Góngora dijo...

Gracias, Santi. Ya me encargo. No había leído esta entrada todavía, me acabo de enterar por ti (y por mi correo electrónico, que me avisa cuando alguien comenta las entradas).

Ensada dijo...

¡Hala! Marchando una de metedura de pata ortográfica. En fin, el que esté libre de pecado, que tire la primera tilde XD

Muchas gracias a los dos. Ya de paso reconocer que si no fuera por la inestimable ayuda de Gus, se colarían muchas más.

Góngora dijo...

Por cierto, me alegro de leerte Dodo, hacía tiempo que no sabía de ti. Saludos.

Góngora dijo...

Ensada, no son tantas. Un error así lo puede tener cualquiera, ;)

Ensada dijo...

Bueno, si ha traído a Dodo hasta aquí, lo podremos dar por bueno. Benvido, paxaro.