sábado, 6 de marzo de 2010

Diccioarmario 5

Alarde: aluminio al rojo.

Carnaval: aval que haces con una parte del cuerpo, vg. un riñón.

Caronte: barquero del averno en plenas rebajas. Hay que ser gallego para entenderlo, sorry.

Cáspita: caspa pequeña.

Ceja: paro del crecimiento del pelo de encima del ojo.

Defensor del Pueblo: cargo estatal del que me gustaría saber de que pueblo es, para ver si es cierto que lo defiende.

Depresión: parte de la corteza terrestre por debajo del nivel del mar, que provoca hastío y malestar general.

Espera: que no, que es manzana.

Lectura: el mayor de los vicios.

Locura: estado general de la humanidad y particular de servidor de Vds.

Malaria: la de La Coruña, por ejemplo, que está hecha un asco.

Montaña: acné planetario.

Natación: excelente deporte en crema de leche.

Paladar: reparto de aperos.

Pánfilo: borde de la barra.

Patidifuso: ser mitológico con las extremidades borrosas.

Píe: canto del pájaro con el final de la pata.

Pitágoras: arbitro griego especializado en los partidos de fútbol forero.

Plátano: oro, tampoco. Ni un euro, vamos.

Pretérito: anterior a los ritos.

Restaurante: después barnizas.

Retablo: acción de desafiar de viva voz.

Retintín: sonido del teléfono con mala leche.

Retrógrado: vuelta a la EGB.

Risoterapia: ver Congreso de los Diputados.

Salero: recipiente con mucho arte.

Saturno: planeta con hula-hop.

Senado: geriátrico para políticos.

Símbolo: artista en paro.

Sangre: santa comunista.

Temporal: hueso ventoso de la cabeza.

Título nobiliario: carta que certifica el tipo de chorizo de quien se desciende.

Traslado: detrás de un costado.

Viagra: viejecitos agradecidos.

Yanki: drogadicto americano.

2 comentarios:

Gustavocarra dijo...

Buen aggiornamento del diccionario del diablo.

Ensada dijo...

No pretendo ser tan cáustico, mi idea va más hacía los de José Luis Coll.