sábado, 10 de julio de 2010

El hombre que salvó el mundo

El 26 de septiembre de 1983 (si, 1983, no en los 50 ni los 60), un teniente coronel del Ejército Soviético cumplía su tiempo de guardia al frente del sistema de inteligencia militar soviética dentro del búnker Serpujov-15. Nuestro hombre, Stanislav Petrov, estaba encargado de recoger la información que llegaba desde los satélites militares rusos en el espacio, los cuales se encargaban de proteger a la URSS de un ataque nuclear por parte de las fuerzas de la OTAN, representadas principalmente por los EE.UU.

Durante esa noche, el sistema antimisiles Krokus dio la voz de alarma: un misil Minuteman III, procedente de la base americana Malmstrom en el estado de Montana, había sido disparado en dirección este y se dirigía a toda la velocidad de sus poderosos motores contra los territorios de la sacrosanta Unión Soviética. Petrov, buen conocedor del sistema de satélites de alerta temprana, a pesar de que sus instrumentos le concedían únicamente 20 minutos antes del impacto previsto, ignoró sus instrucciones y no cumplió el protocolo que le obligaba a avisar a sus superiores para que organizaran las represalias.

Con una sangre fría increíble, sobre todo teniendo en cuenta que hacía solo tres semanas que la URSS había derribado un avión de pasajeros coreano y que había puesto a las dos fuerzas enfrentadas en la guerra fría en estado de alerta, Petrov ignoró también la siguiente información que le decía que otros cuatro misiles marchaban en su dirección. Decidió esperar, consciente de que si se equivocaba podía darse por muerto, hasta que se descubrió el error del sistema: una conjunción astronómica había equivocado al satélite y todo era una falsa alarma.

Sus superiores, indecisos entre felicitarle o castigarle por no haber obedecido sus órdenes, ocultaron el incidente y lo trasladaron de puesto, en parte para que se recuperará del shock postraumático y en parte para ocultarlo a los ojos de la opinión pública. Este incidente no salió a la luz hasta 1998 y posteriormente a la caída de la URSS se le tributaron un par de homenajes en los Estados Unidos.

Preguntado por lo que había hecho, Petrov declaró que no era creíble que los Estados Unidos comenzara una guerra termonuclear con sólo el lanzamiento de cinco misiles, cuando disponía de miles de ellos y que por eso había decidido esperar antes de lanzar las alarmas que hubieran supuesto un contraataque feroz que probablemente hubiera acabado con todos nosotros.

Pero es indudable que sin los nervios de acero del Teniente Coronel Stanislav Petrov, la historia hubiera sido muy distinta. Dejo aquí mi homenaje a quién debería ser nombrado Héroe de la Humanidad.


Encontré esta historia en este post de Wicho y la completé con las entradas de la wikipedia en castellano y francés.

No hay comentarios: