miércoles, 18 de agosto de 2010

Yo y yo

Yo mismo soy yo mismo, pero solamente cuando soy el yo que sueña. Porqué hay otro yo, el que trabaja. Yo soy yo cuando me dejo llevar por mis ensueños, aunque deba la vida al yo que trabaja. Pero la vida del yo que trabaja no es de ninguna manera la vida del yo que sueña. El yo que trabaja está siempre preocupado, en medio de gastos, reparaciones, tasas y corretajes, lo que al yo que sueña le aburre profundamente. El yo que sueña dedica su tiempo a vivir la vida que le proporciona el yo que trabaja, pero la vive de la forma que yo quiero. O que yo querría. Porque el yo que sueña dedica sus sueños a las artes que de verdad tienen importancia, para el yo que sueña.

El yo que sueña le da vueltas a la historia de cualquier pueblo, mientras que el yo que trabaja se conforma con darle vueltas al pueblo. El yo que sueña lee en los poemas la historia del mundo, mientras que el yo que trabaja piensa que el mundo es un poema. El yo que sueña escribe en las nubes, mientras que el yo que trabaja se baja de las nubes.

El yo que sueña sueña con que el yo que trabaja le deje soñar. El yo que trabaja ya no tiene sueños.

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