viernes, 8 de octubre de 2010

Vida y muerte chis pun

Decíamos ayer que las emociones son los único que nos distinguen de un trozo de granito. Y que un presunto creador de los espacios infinitos de dan fe de su magnificiencia y poderío (vaya, ya me ha salido el ramalazo pontificante), debería haberlo hecho por algún motivo, entre los que no parece valer el de ser adorado mientras está sentado en su trono.

Desde mi muy particular punto de vista (ya me tomo las pastillas, enfermera), ese simpático ente solo nos puede esquilmar nuestros sentimientos. Porque por muy bonitas que sean las galaxías, las estrellas, los planetas, las puestas de sol en los mismos o las erupciones volcánicas de sus cortezas en formación, no pueden ser el fin último, sino el soporte del que se sirven para tenernos a nosotros. Este es un punto de vista muy homocentrista, pero sería perfectamente válido para punto de vista venusianocentrista o andromedacentrista.

Claro que puede que sea un esteta y disfruta de las vistas que va creando, pero ese punto de vista nos llevaría a pensar que la vida es un error desechable. No, debemos estar por algo y ese algo causar un beneficio en quien se haya tomado la molestia de montar el chiringuito.

Ahora que para qué puede necesitar cultivar emociones ya me supera. Alomojó ya lo tienen todo tan organizado que necesitan algo que se salga de la rutina. O quizás sean simplemente gilipollas. Es una posibilidad.

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