sábado, 30 de enero de 2010

Necionalismo (II)

No puedo dejar de expresar mi solidaridad con el catedrático, escritor y demócrata Roberto Blanco Valdés, al que unos imbéciles pseudo galleguistas han puesto por tercera vez una bomba en su casa. Mi profunda indignación y mi desprecio hacia los autores. Mi asco.

Esta escoria de la sociedad, incapaces de conceder a los demás lo que para sí exigen, pretenden ser los más demócratas, los más gallegos, los más chupi guay del mundo mundial. Y además pensar por los demás, ya que ellos están en posesión de la verdad, que es una de las cosas más peligrosas que hay. Y como ellos son los que saben y todos los demás están equivocados/ofuscados/corrompidos por la sociedad (igualito que el que iba en dirección contraria por la autopista), se arrogan el derecho a intimidar al resto del personal para que piensen como ellos quieren. O para que deje de pensar; si es definitivamente, mejor. Porque hasta ahora la cosa no ha pasado de unas macetas rotas y un par de persianas reventadas, pero a la mínima empezaremos a hablar de heridos. Y de muertos.

Dado que la infección que portan estos huéspedes siempre tiende a empeorar, la negación de la realidad a ser una constante, lo único que podemos esperar es un recrudecimiento de estos atentados de andar por casa. Y en esos momentos no dudarán en aplicar los métodos más fascistas, a la vez que pregonan sus profundos ideales izquierdistas. La estupidez elevada al cubo.

Es de esperar que la eficacia demostrada por la fuerzas de seguridad contra estos bobos continúe igual y que pasen rápidamente al psiquiátrico, digoooo... a la cárcel, donde se podrán entretener convirtiendo al galleguismo militante radical a lo más granado de Penamoa y aledaños.

Pero, claro, es que son necionalistas. Estos son los cestos que recogemos, están hechos con los mimbres de los ismos. Perdón, con los bimbios.

martes, 26 de enero de 2010

Nordeste

(Foto tomada por -Merce-)

Sopla el nordeste en la ría. Toda la lámina del mar, ayer como un plato, está hoy adornada de cabritillas entre las que juegan las gaviotas y las golondrinas de mar. Nubes bajas, intercaladas de deshilachados jirones de algodón dulce (qué cursilada), pasan con prisa por llegar a la montaña.

Van dejando su sombra deslizándose sobre los montes de Feria del Tres. Obscurecen por un instante la Torre de los Andrade, que tantas de ellas ha visto pasar. Las torretas de los repetidores intentan engancharlas a su tarifa plana. Aplastadas por los fuertes vientos de altura, algunas tienen una curiosa forma de galleta, masa de pan, trozo de cielo embolsado. Las gaviotas las ignoran mientras suben del mar hasta la altura conveniente para permanecer con el pico aproado al viento, inmóviles contra el cielo, con solo un mínimo movimiento de la punta de las alas para modificar su posición, mientra vuelan sin esfuerzo. Flotan.

Nadan en el aire contra la corriente, ajenas al frío. Frío, el vendaval aplasta las cabezas de los perros contra el suelo, mientras corren perseguidos por sus amos. Sus amas. Sus ancianas de pelo recogido en un pañuelo que aún recuerdan cuando el viento hacía encallar las gamelas, cuando todos los inviernos tocaba las campanas de la ermita que dominaba el puerto. A muerto. Dominaba, ahora solo domina bloques de viviendas y un poco del mar, verde botella, verde esmeralda, marrón de arenas revueltas por la mar de fondo que viene de la boca de la ría, que viene del océano, que viene de fuera empujada por el temporal. En el paseo, las bolsas de las papeleras ondean como nuevas banderas piratas sin tibias cruzadas. Ni calavera.

El juego de luces y sombras ilumina a veces como un reflector de cine un detalle del paisaje, una urbanización, una playa, un monte. No se para, dicen a mi lado. Silba el aire en las palmeras, en el sauce sin hojas, se enrosca alrededor de los setos, se mete dentro de las casas, se atraviesa en las calles, se amontona en las esquinas, te entra por los oídos y da vueltas en tu cerebro sin encontrar la salida. Hace un rato que ya se ve la Luna, entre la nubes, entre el nordeste. Un bando de estorninos aterriza sobre la hierba, a tomar un bocado. Una gaviota se precipita sobre el mar. También cae la tarde. Sigue el nordeste. Nordeste cuarta norte. Nordeste cabrón. Nordeste.

lunes, 25 de enero de 2010

Necionalismo


Ejemplo de propaganda nacionalista xenófoba (Imagen por mrflip)

De entre todas las estupideces que adornan al ser humano, el nacionalismo es una de las que se llevan la palma, con distintivo rojo, además. Pocas cosas hay que considere más perjudiciales y nefastas para el desarrollo del género humano.

Efectivamente, estas ideas decimonónicas y obsoletas son causa de muchos de los males que aquejan a nuestras sociedades. Adaptadas a los tiempos que corren en su fachada, pero ancladas en un pasado afortunadamente superado (o no tanto), los nacionalistas pretenden que las ideas xenófobas y racistas expresadas por la mayor parte de sus fundadores sean tan buenas y necesarias que nunca han vacilado en matar al vecino por no darse cuenta de lo que para ellos es obvio, aunque para los demás lo obvio sea el nacionalismo de su propio país/región/ciudad/patio de vecinos. Además, esta peste de idearios han conseguido pasar por encima de las divisiones políticas, siendo por tanto extremadamente fácil encontrar nacionalistas de derecha, izquierda, centro; de arriba y abajo; de detrás y de delante. Unidos todos ellos por la estupidez, contra la que los propios dioses luchan en vano.

Analicemos someramente esta basura ideológica. Un sentimiento nacionalista considera que su patio de vecinos es el mejor. Para ello se basa en los más sesudos estudios: yo soy de aquí y me gusta serlo. En ello no hay en principio nada malo, yo soy de Coruña y me gusta serlo. Claro que si hubiera nacido en Burgos, también me sentiría orgulloso. O en Kuala Lumpur. El problema empieza a desarrollarse cuando algún politicastro barato, apoyado por la consiguiente ralea de pelotas, se dedica a promocionar este sentimiento. Y lo primero que hace es establecer comparaciones: lo mío mola, así que lo del vecino no. Lo mío es mejor porque lo del vecino es malo. Mis paisanos son mejores porque los vecinos son tontos, blancos, feos, altos, bajos, bizcos... Y como esto se afirma por decreto-ley no hay forma de rebatirlo, ya que no se apoya en ningún concepto tangible ni en ninguna razón lógica. Lo que no puede ser de otro modo, porque no existe nada que apoye estas afirmaciones gratuitas que se hacen en todas las aldeitas, ya que poco a poco los estudios etnográficos van demostrando que el mestizaje está mucho más implantado de lo que se quiere reconocer, por lo que nadie puede afirmar que su presencia en determinado trozo del planeta sea fruto de otra cosa que de una migración, ni que la etnia a la que cree pertenecer sea más pura e incontaminada que las otras. Pero esto, que es el trasfondo de esta bobada, es la base en la que se apoyan los nacionalistas de todas partes.

Y nos llenamos de banderas, himnos, escudos; nos armamos para defendernos de nuestros iguales, pero que están bajo otras banderas, himnos, escudos; caminamos por las calles haciendo exaltación de la Patria, ondeando la bandera nacional y salpicando a todos con la sangre de la que está empapada.

Yo quizás haya viajado poco, pero en las pocas fronteras donde he estado, nunca conseguí distinguir una piedra de este lado de una del otro, los gorriones que piaban en las ramas de los árboles eran iguales y el aire que se respiraba no tenía que pagar aranceles de aduana. Y los naturales del país eran exactamente iguales a mí. Viajamos todos juntos en esta enorme piedra, perdidos en el universo infinito, donde no hay fronteras.

«Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra, que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.» Yo tengo por mío el mundo, por compatriotas a la humanidad; nunca me veréis agitar banderas, todas están teñidas con sangre, todas no son más que un trapo de colores. Nada por lo que merezca la pena morir o matar, si es que hay algo por lo que merezca la pena hacerlo. Imagine no country... cantaba John Lennon, imaginémoslo y démosle la espalda a todos los que buscan enfrentarnos para su propio beneficio, escondiéndose detrás de patrioterismos, nacionalismos y de cualquier otro ismo.

viernes, 22 de enero de 2010

Cultura


Ricardo Mella

Hoy me he levantado con el día radical, así que toca propuesta radical, de estas que luego me causan algún disgusto en mi correo.

El caso es que uno se pasa la vida viendo como determinados países son estados fallidos, eufemismo a la moda para decir que están literalmente muertos de asco. Gobiernos corruptos y esquilmadores, mala distribución de la riqueza (o buena, pero visto desde el lado de los que la tienen), guerra, hambre, miseria; muerte y desolación. Señores de la guerra siendo los virtuales dueños de medio país o grupos de narcotraficantes o guerrilleros más o menos izquierdistas.

Mucho se despotrica también sobre los motivos de estos fallos, se pontifica, se desbarra, se marea la perdiz internacionalmente. Sobre las consecuencias no, éstas están a la vista. Pero a poco que se bucee en los motivos se descubre el fundamental: la ignorancia.

La ignorancia mata, mis queridos amigos. La ignorancia es el principio de todos los males que aquejan a estos países/naciones/estados/batiburrillos. La cultura es lo único que puede lograr que cambie este estado de cosas. Es mucho más difícil, aunque se den casos, convencer a una persona de que haga estallar los explosivos con los que carga, entrar en un grupo guerrillero o dedicarse al narcotráfico, a una persona culta que a otra ignorante.

Pues bien, si la cultura es lo que logrará que cambien este estado de cosas, dediquémonos a ella. En vez de apoyar a ONGs dedicadas a muy loables esfuerzos de sanidad, emergencias, salvación de monos bizcos, etc., dediquemos nuestros esfuerzos a apoyar a organizaciones laicas de enseñanza. A ver que lo repito: organizaciones laicas de enseñanza. Demos por perdida esta generación y la siguiente o las que haga falta; la mayor parte de sus componentes van a tener igualmente una vida corta y miserable por muchos parches que les pongamos. Extender la cultura en estos pueblos es lo que hará que no sigan las consignas del ayatollah de turno, que no busquen el dinero fácil de la droga, que no se enganchen a sectas destructivas, que no intenten convencer a tiros de sus ideas a los demás.

El punto de vista paternalista que mantenemos con nuestras ayudas de panem et circenses no es más que una fachada para mantener la imagen que tenemos de nosotros mismos como gente buena y solidaria y así sentirnos un poquito aliviados en nuestras conciencias. No sirve, no sirvió nunca.

Creemos escuelas laicas, apartémosles de curas, políticos y señores de sus guerras, hagamos que sean ellos mismos los que hagan cambiar la situación en sus países y no tendremos que volver a hacer nada más, ellos solos conseguirán lo que quieran ser y esta será la única forma de que haya un cambio permanente. Porque con los métodos actuales el resultado está a la vista, todas estas Somalias, Haitis, Beluchistanes de Abajo, siguen igual de míseros que hace cien años. O mil. Démosles las bases culturales y ellos lo harán solos o estarán condenados a la miseria. Porque ellos son los que se salvarán por sí mismos o nadie lo hará.

Sólo la cultura ha logrado cambiar el mundo, sólo la cultura lo cambiará.

domingo, 17 de enero de 2010

Hipocresía

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar,
al pobre hace discreto y hombre de respetar,
hace correr al cojo y al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

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Si tuvieres dinero tendrás consolación,
placeres, alegría, y del Papa ración,
comprarás el Paraíso, ganarás la salvación,
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

Arcipreste de Hita



Hace unos días me fijé en la página de Aldana, usuaria de la wikipedia que se declara orgullosamente miembro de un montón de grupos y colectivos habitualmente discriminados. La mayor parte no serán ciertos, sino más bien solidarios. Pero el comentario en broma que nos hicimos me dio la idea de este post (se dice así, ¿no?).

El caso es hablar sobre la discriminación y sobre lo muy hipócritas que somos todos en relación con ella. Recordando un chiste del memorable Perich , no es lo mismo un moromierda que un jeque árabe.

Qué hipócritas somos y que rápido se nos olvidan todos los prejuicios cuando hay dinero de por medio. Al morito o al senegalés no les ponen alfombra roja cuando llegan en la patera, precisamente; pero como aparezca cualquier jeque de medio pelo con el harén a cuestas, todos se deshacen en genuflexiones y lameculismo, aunque es igual de moro o de negro que el anterior. Obviando los derechos humanos, el respeto a la mujer o cualquier otra molesta norma que nos impida hacer negocio. Y esto es así en cualquier otro caso, no creo necesario dar más ejemplos.

Porque esta es la única discriminación: el dinero. Si tienes dinero da igual que seas moro, negro, judío, homosexual, mujer, albino, republicano, masón, fascista, comunista, protestante, cienciólogo, de centro, de centro un pelín hacia la izquierda, de centro más o menos a la derecha, de centro temblequeante. Incluso puedes ser gallego y nadie te preguntará si subes o si bajas.

Así de asqueroso es el mundo. Y los que nos resignamos a que sea así...

¿Quién me deja un euro?

Crisis

Pues ya estamos instalados cómodamente en la crisis. Dicen que los tiempos de crisis son los mejores para amasar grandes fortunas, para hacer negocios, para sanear cuentas; en fin, para acabar de rapiñar lo poco que ha quedado.

En tiempos de crisis, las grandes empresas se comen a las pequeñas, aprovechando las dificultades económicas y de financiación que presentan la pymes. Buenos negocios, concentración de capital, despido de mano de obra (que se jodan), abaratamiento de los costes y los que no sean capaces de seguir el ritmo, que se jubilen. Qué bien, sigamos aumentando los contratos blindados y que se callen esos bocazas que protestan por las inmensas indemnizaciones, a ver si se creen que iba a dejar la playa de Waikiki por dos duros, faltaría más, hay que pagar nuestras grandes capacidades para hundir empresas y elevar los riesgos sin límite.

Y si el mercado bancario se hunde por culpa de la especulación a la que le sometemos, que venga el estado a salvarlo, no vamos a ser siempre nosotros los que tengamos que hacer todo el trabajo, habrase visto, qué poca vergüenza, pretender que arreglemos nosotros el mercado cuando llevan años diciendo que se regula solo, solo, solo; sólo hacíamos lo que todo el mundo, aprovecharnos de las facilidades que se daban para la especulación, ahora no nos vengan con lloros, que tengo que cambiar de Mercedes y la querida me cuesta un riñón, voy a ceder yo mis indemnizaciones pactadas y bien pactadas, ¿qué culpa tenemos nosotros de que no sepan llevar sus empresas, si somos simples asesores sin ninguna responsabilidad...?

Y mientras todos escuchamos estas letanías, mientras vemos cómo pasan en coches indecentes, en yates indecentes, en casas indecentes; mientras se nos acaba el subsidio, mientras despiden a nuestros compañeros, mientras nos bajan los sueldos, mientras se nos pide que nos apretemos el cinturón para vencer a la crisis, los que la han provocado disfrutan en la Riviera Maya del producto de sus robos, mientras que jueces untados y fiscales anticorrupción corruptos, cuentan el dinero de sus cohechos y miran para otro lado.

Y nosotros ¿qué hacemos? Nada, dejarnos esquilmar como siempre.

¿Por qué no hacemos algo? Porque a nosotros si que nos caería el peso de la ley si lo intentáramos. La ley prohíbe por igual a ricos y a pobres robar pan y dormir bajo los puentes, así que no protestes, que no hay ninguna discriminación, por favor cómo se te ocurre, dura lex, sed lex, comportémonos civilizadamente, este es un estado de derecho con plenas garantías de equidad.

Pero decidme: ¿No creéis que si xxxxxx media docena de altos ejecutivos de una xxxxxx, las cosas mejorarían radicalmente?

Vendo coche por no poder mantenerlo, razón...

viernes, 15 de enero de 2010

La polémica de Vic

(Foto tomada por Gary Houston bajo licencia CC0 1.0 Universal. Inmigrantes en Treviso, Italia)

La decisión del Ayuntamiento de Vic de no empadronar a más inmigrantes en situación irregular, reabre la polémica sobre si los sin papeles tienen derecho o no a ser reconocidos como residentes. De momento, y siempre según fuentes del diario El País, son casos aislados, ya que tan sólo unas pocas ciudades suscriben la medida, entre ellas Torrejón de Ardoz (Madrid), Ceuta y Melilla.

La ciudad catalana, que no comparte la postura del gobierno central en relación a este tema, podría comenzar a poner en vigor este decreto durante el próximo mes de febrero. Desde el PP se denuncian discrepancias internas entre militantes de los movimientos socialistas, ya que Vic se encuentra gobernada por el CiU (Convergència i Unió).

En realidad, y si tengo que ser sincero, me apenan muchos comentarios, otros un poco menos aunque no los comparta, y otro puñado, en cambio, me hacen creer que todavía existe gente razonable en este país. Y es que el hecho de no empadronar a extranjeros en situación irregular será un perjuicio a largo plazo y no una solución. De hecho, el empadronar a un inmigrante es tan sólo garantizarle derechos básicos mínimos que todos los seres humanos deberían tener: educación y sanidad. Esto no les habilita a conseguir empleo ni favorece su regularización, con lo que su situación poco puede cambiar. Ahora bien, si prospera la iniciativa, significaría que, además de seguir siendo irregulares, no tendrían acceso a una educación digna, lo que sería un atentado contra el derecho universal del hombre en su condición de tal.

¿Qué consecuencias tendría algo así a largo plazo? Pues, que tendríamos jóvenes mendigando por las calles sin educación, sin posibilidades claras de progresar -algo que ya ocurre, por cierto- y todo porque no son ni siquiera reconocidos como habitantes de una población. ¿Hasta qué extremo hemos llegado? No puedo evitar recordar que hace cinco años, y durante un periodo de casi 36 meses, yo también fui un extranjero en situación irregular. Pero el haberme empadronado, si bien no garantizó mi legalidad, sí me ayudó a progresar: pude matricularme en la universidad, estoy ya a punto de acabar la carrera, y tengo tarjeta de sanidad. Claro, aunque mi situación ya no sea la misma de antaño, básicamente porque soy residente comunitario desde 2008, no puedo evitar ponerme en el lugar de todas esas personas cuyo único delito fue abandonar el país que les vio nacer en busca de mejores condiciones de vida. Está claro que debe existir un control para frenar y combatir la inmigración ilegal, y lo defiendo, pero cortar literalmente las patas a quienes ya están en el país me parece vergonzoso e inaceptable, por no decir que contradictorio con los DDHH.

A ver si tomamos un poco de conciencia sobre ello, que aún no es demasiado tarde. Góngora dixit.

viernes, 8 de enero de 2010

Portugal y el LGBT

(Imagen por Strogoff, tomada de wikipedia)

Portugal, un pequeño país al oeste de la península Ibérica, conocido a lo largo de la historia por sus posesiones coloniales de ultramar, ha dado un paso hoy en aprobar una ley que garantiza igualdad de derechos entre parejas heterosexuales y homosexuales a la hora de contraer el "sagrado" matrimonio.

Esta iniciativa ya había sido tomada mucho antes por países como España, que además reconoce el derecho a la adopción de menores. En este sentido, la sociedad portuguesa tiene aún un largo camino por recorrer, pero se podría decir que llevan la delantera a muchos otros países en este tema. Sin ir más lejos, la semana pasada criticaba la absurda ley anti-blasfemia promulgada en Irlanda. Por su parte, Sarkozy (el presidente de la République française) se ha planteado erradicar el uso del burka en su país, una iniciativa no bien acogida por la colectividad musulmana y mucho menos por Al Qaeda.

Como siempre, la oposición -como en el tan citado tema del aborto- viene por parte del clero y de los sectores conservadores. En lo que respecta al matrimonio entre parejas del mismo sexo (es curioso que no podamos decir matrimonio sin más), tanto los partidos de derecha como la Iglesia portuguesa se plantearon abrir un fallido referéndum. En palabras del primer ministro de Portugal, José Sócrates: "Es un momento histórico".

De todos modos, no hay que cantar victoria antes de tiempo. Esta norma ha de ser aprobada aún por el presidente del país luso. Hace una semana llegaba la noticia del primer matrimonio gay en Argentina, concretamente en Ushuaia, para algunos la ciudad más austral del mundo.

Y, para quien dijo que estábamos en tiempo de crisis, debe reconocer que aquello de que una cosa es inversamente proporcional a la otra era cierta. Me refiero al gigantesco y aparatoroso Burj Dubai, de más de 800 metros. Toda una joya de la arquitectura, máxime en los tiempos que corren.

domingo, 3 de enero de 2010

Otra de santos

Otra de santos y mártires. Ahora resulta que en pleno siglo XXI, cuando presumimos de tecnología y avances científicos, salen cosas como estas. Sí, señores, habéis leído bien: blasfemar en Irlanda ahora puede salirte caro, hasta una multa por la módica suma de 25.000 euros, casi nada, vamos...

Luego nos quejamos de que si el islam esto o el budismo aquello. Disculpad la sinceridad pero creo que me resulta exagerado, inconcebible y extralimitado que se acalle el derecho de uno mismo a expresarse como le venga en gana sobre ciertos credos. Y ojo, no estoy haciendo una apología del ateísmo (no soy ateo), pero simplemente no concibo que alguien a estas alturas pueda sancionarte por algo así en un país que tenía entendido era pionero en muchas cosas. Ya había escuchado, no hace mucho, sobre el escándalo sexual que envolvía a determinado sector de la religión católica en el Eire. ¿Guardará relación con esta nueva ley o ya es ser muy malpensado? ¿Sigue la Iglesia metiendo sus narices en asuntos de Estado? ¿Qué nos depara de aquí a unos años? ¿Es un retroceso a los tiempos de la Inquisición que ahora tanto achacamos a los países de Oriente?

En fin, ver para creer...

viernes, 1 de enero de 2010

¿Dónde estamos?

El pasado no existe, el futuro nunca llega y el presente dura tres segundos ¿se puede saber dónde estamos?