martes, 14 de diciembre de 2010

Diccioarmario 13

Aeropuerto: lugar elegido por los españoles para pasar sus primeros días de vacaciones. (Ya es de una entrada anterior, pero no me pude contener en repetirlo, molesten las disculpas.)

Albariño: dios gallego de muy extendido culto.

Alephante: animal borgiano de gran tamaño.

Anabolizante: instrumento de escritura de la madre de María en desuso.

Bereber: etnia repetitiva.

Campaña electoral: recorrido turístico de los candidatos por marisquerías y burdeles.

Controlador aéreo: persona que supervisa los vuelos.

Controlador aéreo español: persona que supervisa su cuenta nada corriente.

Famoso: individuo a sueldo de las televisiones, con el cometido de rellenar los huecos entre la publicidad.

Fondo Monetario Internacional: organismo creado para redistribuir la pobreza.

Goya: ansiedad por el juego oriental.

Jubilación: limosna estatal.

Mercados económicos: entes dedicados al libre cambio de las estafas.

Monarquía: institución parecida a la teoría nacionalista: más vale ser tonto que de fuera.

Musas: carta de la baraja especial para sumar 31.

Nacionalismo: teoría política que avala que es mejor ser tonto que de fuera.

Piquete informativo
: de cómo te van a romper las piernas.

Producto milagro: inutilidad promocionada por famosos y ministros.

Remedo: dos veces persa.

Sandalia: patrón del calzado.

Senado: organismo creado para enchufar a los que no cabían en otro lado.

Serpiente: convertir en 3,14 a cualquier bicho.

Tabaco: nuevo nombre del Ministerio de Hacienda.

Tertuliano: señor que nos explica en que temas es absolutamente ignorante.

Urna: caja de cristal donde se entierran las esperanzas.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Tipos de la humanidad: el vivalavirgen.

Nos encontramos hoy frente a uno de los modelos más despreocupados de la especie. Nuestro querido especimen vive alejado de problemas, aunque él suele ser un problema para sus adláteres. Ya que este señor no le da importancia a nada, nada le importa lo personal, mucho menos le preocupan sus allegados, sean estos amigos, familiares, compañeros de trabajo o de infortunio.

El vivalavirgen no vive, disfruta. Y esto es así aun en las peores circunstancias. Lo que a otros más circunspectos le llevaría a la depresión y a la búsqueda urgente de una buena soga, a él le lleva hasta la tasca más cercana, en donde no se molestar en rumiar su desesperación, sino que buscará en el Marca cuando empieza el partido. Si lo despiden del trabajo, mirará el horario de mareas para irse a pescar; si le abandona la mujer, convidará a los amigotes; si se le muere algún conocido, aprovechará el féretro para montar una timba de póquer.

Nuestra joya mantiene una admirable habilidad para escapar de cualquier cosa que le pueda ser una molestia, el trabajo entre ellas. Es el que consigue siempre los chollos en donde no hay que dar palo al agua, donde el jefe esté lejos o sea inexistente, o donde las compañeras de trabajo sean cariñosas.

Y por supuesto, no devolverá visitas, no acudirá a las citas, no recordará fechas, no modificará, en fin, ninguno de sus placeres por ninguno de sus deberes. Y nada de esto ensombrecerá en lo más mínimo su paso por el mundo, ya que si el planeta gira es para que él pueda ver discurrir las galaxias, cómodamente acodado en el lugar donde esté.

No tiene tratamiento.